Solicita a tu Ayuntamiento la declaración de zona de no aplicación del TTIP

En España hay 39 ayuntamientos “no TTIP”. También en el norte de Italia, Reino Unido, Austria, Alemania, Francia y Bélgica numerosos ayuntamientos se están declarando Zonas Francas del TTIP (Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión), incluso Bruselas es una Zona Libre del TTIP. Cuando los negociadores de la UE y de Estados Unidos en Bruselas terminan sus reuniones caminan por las calles del municipio de Bruselas, que es en sí mismo una Zona de Libre del TTIP. Se trata de un movimiento europeo de resistencia local a la primacía del poder corporativo que representa el TTIP.

Existen miles de ayuntamientos por toda Europa y aunque todavía hay un largo camino por recorrer cada uno de éllos representa una oportunidad para que los grupos locales que se preocupan por el TTIP planteen la cuestión.

Los políticos europeos han hecho grandes esfuerzos para tratar de eliminar muchas de las preocupaciones de los ciudadanos sobre el acuerdo comercial tóxico que está siendo impulsado por la UE y los EE.UU., sin embargo un frente nuevo y emocionante está emergiendo en la batalla contra el TTIP. Los grupos de base están aprovechando su energía para impulsar la oposición al poder corporativo y a la limitación del poder que ostentan los ayuntamientos locales. Por toda Europa están surgiendo zonas libres de aplicación del TTIP.

Por un lado, puede ser visto como un gesto simbólico el conseguir que su Ayuntamiento se declare una Zona de Libre del TTIP, ya que los ayuntamientos no tienen una influencia directa sobre la aprobación del acuerdo. Pero hay un valor político real en la creación de esta forma de presión porque es una expresión muy poderosa de la oposición popular a la que los parlamentarios y diputados no podrán cerrar los ojos.

bruselas no ttip zone

 

Cómo puede afectar el TTIP a las autoridades locales

Cada declaración de una Zona Libre del TTIP, además de una declaración política importante, es también un medio para promover una comprensión del impacto que tendría TTIP sobre las competencias y potestades de los ayuntamientos locales.

Si se aprueba el TTIP, aquellos servicios públicos que hayan sido privatizados nunca podrán volver a ser públicos, de tal manera que una vez pagados con el dinero de todos, serán las empresas privadas las que se beneficien y los vecinos los que paguemos el sobrecoste de dichos servicios a través de los impuestos.

Si bien los municipios no tienen casi capacidad para influir en la creación de empleo, si son los que sufren sus consecuencias de manera más directa.

El TTIP no sólo no creará un millón de puestos de trabajo en la Unión Europea sino que se estima que se perderán alrededor de 650.000 empleos, y sectores como la agricultura, la ganadería y los pequeños y medianos negocios de los municipios serán quienes sufrán de manera directa la entrada de las empresas norteamericanas en un mercado local y sin limitación alguna.

La propia Comisión Europea reconoce que la creación de empleo del TTIP es de 7/1000 muy inferior a la generación natural del mercado laboral que es de 37/1000.

El modelo productivo agrícola que existe en España y en Europa se basa en explotaciones pequeñas y familiares, mientras que en Estados Unidos lo que prima son las explotaciones agrícolas de gran tamaño y concentradas en unas pocas manos. Sirva como ejemplo que en Europa existen 13 millones de explotaciones agrícolas, mientras que en Estados Unidos tan sólo son 2 millones y con una extensión media de 50 Hectáreas .

Es evidente que si se firma el TTIP, Europa y España en concreto será la gran perdedora en el sector agrícola viendo desaparecer miles de pequeñas explotaciones y agravando la despoblación del campo español.

También existen diferencias entre el numero de plaguicidas o sustancias químicas que están permitidas en Estados Unidos y que han sido prohibidas en Europa debido a sus efectos cancerígenos, etc y de como el nivel de trazas de dichas substancias en los alimentos son, en su mayoría, consideradas tóxicas en Europa.

En el sector de la ganadería, como ya estamos comprobando con Canadá, a la hora de aplicar lo que la Comisión Europea denomina “Reconocimiento Normativo Mutuo”, se permite importar carne canadiense a la que se le administrado hormonas, promotores del crecimiento, etc, substancias prohibidas en la Unión Europea, con la única limitación que en los 90 días anteriores al sacrificio de la res, no se le suministren hormonas del crecimiento.

Esta diferencia de normativa es aplicable también al sector de la leche, ya que los americanos utilizan hormonas como la Somatropina para el aumento artificial de la producción de leche y que en Europa están prohibidas.

En referencia al uso de antibióticos de engorde en la ganadería y sus consecuencias en la salud humana, en Europa mueren 25.000 personas al año por resistencia a los antibióticos y supone un gasto anual de 1.500 millones de euros.

TTIP FREEE ZONE

La prestación de los servicios públicos locales y la adquisición de suministros también podría verse afectada, ya que las normas actuales de la Unión Europea permiten las consideraciones ambientales y sociales en la adjudicación de contratos. Por ejemplo, los gobiernos locales pueden decidir comprar solamente suministros de comercio justo o productos orgánicos y también tienen potestad para asegurar que se primen las adquisiciones a pequeñas y medianas empresas de la zona. Varias ciudades, incluyendo Manchester y Glasgow, se han convertido en ciudades sostenibles de alimentos, y están tratando de consumir productos de origen local, participando activamente en la sostenibilidad alimentaria desde el sector público.

Todo esto podría verse amenazado bajo el TTIP porque la Comisión Europea, deseosa de acceder a los mercados estadounidenses locales mediante la eliminación de los regímenes de “Buy America”, quiere el TTIP para abrir los mercados locales a una mayor competencia.

Esto significa que la contratación podría limitarse sólo al precio, dando a las multinacionales estadounidenses un mayor acceso a los mercados a costa de la economía local y el medio ambiente. Las estimaciones oficiales de la UE son que TTIP inducirá una liberalización del 25-50% de la contratación pública.

La decisión del Consejo del Condado de Lancashire en Reino Unido para negar el permiso de prospección para el fracking sería más difícil de hacer bajo el TTIP, en primer lugar porque tal decisión podría ser impugnada en virtud del ISDS (Organismo de Arbitraje Empresa-Estado, es un sistema de arbitraje de diferencias estado-inversor, un instrumento de derecho internacional público, que otorga a un inversor extranjero el derecho a iniciar un procedimiento de arbitraje de diferencias contra un gobierno extranjero), y en segundo lugar, debido a la presión para “armonizar” las normas de energía.

Si se aprueba el TTIP los inversores extranjeros en España tendrán un marco jurídico muy potente que les permitirá demandar al estado español por los perjuicios sufridos en concursos públicos, medidas de protección a las empresas afines a dichos partidos etc, a través del Mecanismo de Protección al Inversor (ISDS). En estos momentos, antes de aprobarse el TTIP, ya hay 14 demandas en el Tribunal de Arbitraje bajo la norma ISDS como consecuencia de la modificación por parte del actual gobierno de la Ley sobre energías renovables para beneficiar a las compañías eléctricas españolas, lo que nos costará a todos los españoles unos 31.000 millones de euros.

Así que no es de extrañar que en un corto espacio de tiempo, 19 ayuntamientos de todo el Reino Unido se hayan declarado como una Zona de no Aplicación del TTIP, incluyendo Sheffield, Glasgow, Bradford y Oxford.

“En Edimburgo, nos sentimos orgullosos de iniciativas como la “Garantía de Edimburgo”, que tiene por objeto garantizar el empleo o la capacitación profesional para los que terminan sus estudios. Así mismo la iniciativa “Alimentos de Edimburgo”, que tiene como objetivo fomentar los alimentos locales y de temporada. Estos son sólo dos de los posibles objetivos para los abogados de las empresas estadounidenses si el TTIP pasa a ser indiscutible”, Chas Booth, concejal del Partido Verde de Leith, Edimburgo.

El TTIP representa un amenaza para la democracia, ya que favorece que las empresas tengan más poder para decidir que comemos, con que vestimos y cómo estructuramos nuestras sociedades.

En el Reino Unido Justicia Global Ahora ha estado colaborando con el sindicato del sector público para crear un paquete de instrucciones para la campaña, que consiste en sesiones informativas, carteles, folletos, chapas, pegatinas y recomendaciones para lograr que su ayuntamiento se declare Zona Libre del TTIP. Son gratuítos y se pueden pedir desde este sitio web.

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Póngase en contacto con sus concejales locales y proponga que su municipio se declare Zona de Libre del TTIP.

 

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Fuente: www.theecologist.org , www.economiaciudadana.org

Traducido y adaptado por Inspiracción Social

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