Late!, la empresa de agua embotellada que dona la totalidad de sus beneficios

Pedro Traverso es el fundador de Late!, una empresa que vende agua embotellada con un ingrediente social, todos los beneficios que obtiene las dona a fundaciones. Es el ganador del premio Emprendedor Social 2015 de Chile y dice que no es necesario ganar de más.

A Pedro Traverso le obsesionaba la idea de que la empresa y lo social transiten por caminos paralelos. Es un hombre pro empresa, pero le incomoda lo injusto del sistema económico, por lo que decidió fundar una empresa social en la economía social de mercado. Eligió un producto de baja diferenciación, de consumo masivo y a precio de mercado, el agua embotellada, la diferencia la marca el ingrediente social y ésta es la clave para que los consumidores lo prefieran.

BOTELLA-LATE

 

Pedro Traverso reunió al grupo fundador, Cristóbal Barros, Guillermo Rolando, Juan Pablo Larenas, Paula Margotta, Manuel Matta y Francisco Ruiz, consiguieron reunir un capital inicial de 39.000 euros  y se lanzaron. Empezaron con 30 mil botellas y la promesa de que donarían el 100% de los beneficios.

Nos preguntaban por qué no donábamos el 50, el 80 por ciento, y yo respondía que hay dos razones: la primera es que si donamos el 99, habría un 1 por ciento de margen para la duda. Y la segunda, es que yo no necesito más ingresos. Me basta tener suficiente para los gastos del mes de mi familia. Y ese sentimiento no es solo mío, sino de muchas personas.

Antes de que el proyecto cumpliera un año el emprendimiento se vino a pique entre costos fijos y pérdidas, las botellas se apilaban en la casa de Pedro. A fines de 2009, se les estaba acabando el dinero y no alcanzaban los volúmenes que necesitaban. Extrañamente, el terremoto de febrero 2010 los salvó, había una necesidad extrema de agua y Late! la tenía en cantidades.

Se dieron cuenta de que su nicho de negocio eran las empresas y no los grandes supermercados, si la gente no te conoce, no te elige. Late! resulta atractivo, porque la organización compra un producto que necesita a precio de mercado, y a su vez pone en práctica su responsabilidad social empresarial (RSE). La empresa puede elegir a la fundación a la que Late! donará los beneficios obtenidos con su compra. Hoy, entre sus clientes hay universidades, clínicas y compañías de distribución.

Aunque Late! fue de las primeras empresas chilenas en certificarse como empresa B, al primer intento la rechazaron. Las botellas plásticas no son un modelo de impacto ambiental positivo y tenían que resolver el problema del reciclaje.

Actualmente retiramos nosotros las botellas cuando hacemos despacho a domicilio, estimulamos a las empresas a tener sistemas eficientes de reciclaje y se ha disminuído el grosor de las botellas-dice Traverso.

late!

En 2014, Late! vendió 933 millones de pesos e hizo donaciones por 148 millones. Hasta hoy han donado 390 millones de pesos a 27 fundaciones distintas.

En noviembre del año pasado, entraron en el mercado con la leche y tienen pensado introducir otros productos de baja diferenciación. También están internacionalizándose a Perú y Uruguay.

En las charlas Ted que hay disponibles en internet, Pedro Traverso aparece haciendo un análisis de la evolución de los empresarios y del sistema económico. Critica a los que se quedaron en la primera etapa: la de solo vender barato.

En los últimos años se las empresas se están dado cuenta de que ya no basta con pagar los sueldos y cumplir con las regulaciones, la gente quiere más.

El discurso de la empresa es “yo doy trabajo, pago los impuestos y contribuyo al crecimiento”. Mi opinión es que eso es espectacular y los felicito por hacerlo, pero hay que hacer más, realmente aportar valor más allá del empleo y los impuestos. En esa etapa estamos hoy. Eso exige un compromiso más genuino. La RSE tiene que ser parte del ADN de la empresa. Y aceptar que se ganará menos pero será más sustentable en el tiempo. Vas a ganar menos porque tendrás que pagarle mejor a tu gente, repartir más los beneficios, pagar a tiempo a tus proveedores y no ponerles el pie encima. Porque, además, el rol de los consumidores está cambiando.

Nos hemos considerado consumidores cuando debiéramos vernos como ciudadanos. El acto de consumo es una herramienta que tenemos los ciudadanos para elegir, así como ir a la urna a votar o manifestarnos en la calle. Si nos organizamos y dejamos de comprar una marca porque no nos gusta cómo se comporta, la empresa va a reaccionar inmediatamente. Estamos en el proceso de cambio de consumidores a ciudadanos.

El modelo de Late! es una revolución, pero paulatina, en dosis que uno puede absorber. Para que uno haga revoluciones sustentables en el tiempo debe trabajar con los mismos códigos que ya existen. Mi discurso es compitamos y agreguemos valor a cosas que aportan a la sociedad. ¿Por qué no usamos nuestro poder como consumidores? Si preferimos tal producto porque agrega un valor, podemos cambiar el mundo.

 

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Fuente: http://impresa.elmercurio.com

 

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