Resiliencia y los 9 límites planetarios al crecimiento económico ilimitado

La resiliencia es la capacidad de un sistema, ya sea un individuo, un bosque, una ciudad o una economía, para hacer frente a los cambios y seguir desarrollándose. Se trata de cómo los seres humanos y la naturaleza pueden utilizar los golpes y disturbios, como una crisis financiera o el cambio climático, para impulsar la renovación y el pensamiento innovador.

Los seres humanos y la naturaleza están fuertemente interrelacionados

La resiliencia comienza con la creencia de que los seres humanos y la naturaleza están fuertemente conectados, hasta el punto de que deben ser concebidos como un sistema socio-ecológico. Esto significa que en nuestra sociedad globalizada no hay ningún ecosistema que no esté siendo modificado por el hombre y que todas las personas necesitan proveerse de los materiales y servicios extraídos o proveídos por los ecosistemas.

El problema es que muchos de nosotros parecemos habernos desconectado de la naturaleza y olvidado de que nuestras economías y sociedades están integradas en el planeta. Por lo tanto, la resiliencia es un intento de crear una nueva comprensión de cómo los seres humanos y la naturaleza interactúan, se adaptan e impactan entre sí durante los procesos de cambio. Es necesario e imprescindible volver a conectarse con la biosfera, en la esfera que abarca todo, el aire, el agua y la tierra de este planeta en el que se desarrolla la vida que conocemos.

No hay duda de que los seres humanos han conseguido modificar el planeta para satisfacer las demandas de una población en rápido crecimiento, pero los logros alcanzados por esta espectacular reingeniería han tenido un alto precio. Ahora ya se comprobado que el uso de la biosfera por parte de la humanidad no es sostenible.

La resiliencia trata sobre la generación de un mayor conocimiento acerca de cómo podemos fortalecer la capacidad para hacer frente a las tensiones causadas por el cambio ambiental. Se trata de encontrar maneras de lidiar con eventos inesperados, de las crisis y de la identificación de formas sostenibles de vida para los seres humanos dentro de los límites de la Tierra.

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Los tres pilares de la resiliencia

Dentro de los estudios sobre resiliencia hay tres grandes capítulos sobre los que se desarrolla toda la investigación y el pensamiento conceptual. El primero, que ya se ha mencionado antes,  es que existen complejas interdependencias entre las personas y los ecosistemas.

A pesar del inmenso desarrollo tecnológico y el progreso, nuestras economías y sociedades dependen fundamentalmente de los ecosistemas nos proporcionen un clima adecuado, agua potable, alimentos, fibras y muchos otros bienes y servicios.

El segundo es un aspecto histórico y describe la tremenda aceleración del desarrollo humano en los últimos 200 años, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial. Esta aceleración está empujando a nuestro planeta peligrosamente hasta muy cerca de sus límites, en la medida en que los cambios climáticos bruscos que estamos sufriendo no se pueden ni controlar ni evitar. Además, los científicos argumentan que hemos entrado en una nueva era geológica llamada Antropoceno, o edad del hombre, donde la humanidad está influyendo en cada aspecto de la Tierra en una escala similar a las grandes fuerzas de la naturaleza.

El tercer capítulo destaca la fascinante paradoja de que la capacidad de innovación que nos ha puesto en situación actual con respecto al medio ambiente también puede llevarnos fuera del progreso y el desarrollo. El pensamiento resiliente abarca el aprendizaje, la diversidad y la capacidad de adaptarse a una amplia gama de complejos desafíos. Introduce el término de pensamiento social-ecológico, que fundamentalmente se esfuerza por encontrar formas innovadoras para volver a conectar con la biosfera y mantenernos dentro de los límites planetarios.

Uno de los mayores desafíos antropogénicos que enfrentamos es la urbanización, aunque las ciudades bien diseñadas pueden conciliar la vida de la sociedad humana y no perjudicar la biodiversidad mediante la creación de ambientes vivos y sostenibles.

 

Límites planetarios

Uno de los intentos más importantes para proporcionar directrices científicas para mejorar la administración del planeta es el concepto de límites planetarios. Fue presentado por primera vez en 2009 por un grupo de 28 científicos de renombre internacional que argumentaron que si la humanidad se mantiene dentro de estos nueve límites podemos continuar nuestro desarrollo y permitirá que las generaciones venideras prosperen. Si se cruzan estos límites se generarán cambios ambientales bruscos o irreversibles.

Los nueve límites planetarios son el cambio climático, ozono estratosférico, acidificación de los océanos, los ciclos de nitrógeno y fósforo, la pérdida de biodiversidad, uso de la tierra y el uso de agua dulce.

En 2015, se presentó una versión actualizada. El nuevo estudio advirtió que cuatro de los nueve límites planetarios se han cruzado, como resultado de la actividad humana: el cambio climático, la pérdida de la integridad de la biosfera, el cambio del sistemas terrestres, los ciclos biogeoquímicos alterados (fósforo y nitrógeno). Dos de estos límites, el cambio climático y la integridad de la biosfera, son lo que los científicos llaman “límites básicos”, esto significa que alterar cualquiera de estos “límites básicos” sería conducir al Sistema de la Tierra hacia un nuevo nivel.

Esquema de los 9 límites planetarios

 

El concepto ha sido criticado por no estar bien adaptado a la toma de decisiones políticas, ya que fue diseñado para avanzar en la ciencia del conocimiento del Sistema Terrestre. Sin embargo, puede ser utilizado como un marco para orientar la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los nueve límites planetarios son el cambio climático, ozono estratosférico, acidificación de los océanos, los ciclos de nitrógeno y fósforo, la pérdida de biodiversidad, uso de la tierra y el uso de agua dulce. 

 

Necesidad de hacer una alfabetización ecológica

La totalidad de los avances y soluciones económicos y tecnológicos debe estar provistos de una necesaria alfabetización ecológica y conocer las numerosas posibilidades de invertir en el uso sostenible de los ecosistemas.

Están surgiendo un inmenso número de iniciativas de sostenibilidad, tales como ciudades en transición, la agricultura agroecológica o la gestión pesquera basada en el respecto del ecosistema. Tales iniciativas deben ser ampliadas a través de fondos de innovación, el capital inicial y otros incentivos con el fin de tener un impacto global.

Necesitamos innovaciones que pueden aumentar el bienestar humano y al mismo tiempo mejorar la capacidad de recuperación de los ecosistemas.

De esto es de lo que trata la innovación social-ecológica y es lo que el pensamiento resiliente trata de animar.

 

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Recetas de innovación social, economía en transición y resiliencia para un desarrollo sostenible a la medida de las personas.

 

Fuente: http://www.stockholmresilience.org

Traducido y adaptado por Inspiracción Social

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